La Deontología Jurídica, nace del deber del
Abogado, frente a los conjuntos de deberes de la profesión, tomando en cuenta
que esta materia surge de la investigación Filosófica hecha por Kant, dentro de
las variantes que necesita el Derecho para proyectarse con ética, moral y
las costumbres con que el Abogado debe ejercer la carrera. De esta
manera, toma forma esta disciplina que es fundamental en la formación del
Abogado, para su progresiva proyección en la sociedad, atendiendo con
sensibilidad las necesidades humanas, con la idea clara de la justicia como
deber ser jurídico.
En los actuales momentos, se vive, en una época
donde todo ha variado, los compromisos adquiridos por el profesional del
derecho, a través de la educación, se han venido perdiendo, la tolerancia, la
convivencia social, la igualdad social y donde a diario se escucha decir que
hay crisis social, crisis de valores. El Abogado no escapa a la realidad antes
descrita, en muchos casos las consecuencias ante la falta de ética en el
ejercicio de su profesión, se observa en sus procederes, les acompañan,
el individualismo, el egoísmo, mercantilismo, la insensibilidad, la
intolerancia, incomprensión, desunión, son antivalores que se deben erradicar
como causa fundamental del problema de la crisis de valores.
La formación moral no
puede ser impuesta al hombre desde el exterior, requiere de cierto sistema
individual de valores, puntos de vista, ideales, los cuales se exigen en el
sujeto de forma determinada y que en la misma medida que revelen sus relaciones
con los que le rodean, reflejen además un sistema individual de significados,
modelos a seguir, los que consecuentemente deben ser la guía de la actuación,
por ello se establecen códigos deontológico. Es así como el tema de la moral,
como forma de la conciencia social, origina en el hombre motivaciones decisivas
que permiten orientar su hacia objetivos concretos y sin lugar a dudas,
en su ejercicio profesional.
Reflexiones
“La abogacía no se cimienta en la lucidez del ingenio, sino en la rectitud de la conciencia que es mil veces más importante que el tesoro de los conocimientos”.
Dr. ÁngeOsorio
“La abogacía no se cimienta en la lucidez del ingenio, sino en la rectitud de la conciencia que es mil veces más importante que el tesoro de los conocimientos”.
Dr. ÁngeOsorio
“Dos cosas me llenan siempre de nuevo mi alma de admiración y estupor, el cielo estrellado sobre mí y la luz moral dentro de mí.”
Enmanuel kant.
“La vida es una labor de perseverancia donde vamos hilando el estambre de las victorias y los sinsabores, para dejar un tejido acabado antes de marcharnos”.
“El atributo esencial del abogado es su moral, el buen abogado debe reunir dos requisitos esenciales: versación y probidad; sin embargo, el componente principal para ejercer la abogacía es la moralidad”
Dra. Sonia sgambatti.
Si el individuo pusiera en practica el conocimiento innato, o a priori, que es el conocimiento de uno mismo, expresado mediante la célebre fórmula “Cogito, ergo sum” (“Pienso, luego existo”) usada por uno de los grandes pensadores o Filósofos como lo fue Rene Descartes, actuaríamos de una manera más racional.
Su Amiga
Salvadora Frontera